Archivo de la etiqueta: gafas

De mi carácter matutino (de mierda)

Estándar

Hilda café

Querido diario:
Hoy no me he levantado dando un salto mortal como cantaban los Hombres G. Más bien he salido reptando de la cama con mi sexycamiseta de tirantes convertida en un harapo arrugado que deja escapar una de mis tetas (la derecha), perdiendo todo glamour y dignidad, para ir a la cocina y prepararme un café de esos que no hacen efecto hasta las tres de la tarde.

Lee el resto de esta entrada

De esas conferencias soporíferas. Pues escribo un post!

Estándar

tedio

NO ERES LA ÚNICA
Mira la cara del resto de ponentes, los que están sentados al lado del que habla. Están haciendo lo mismo que haces tú, fingir atención y poner cara de interesante. Si hasta fingen que toman notas y todo, como tú! Si escribes: “Comprar ingredientes para un cocido” Todo el mundo pensará que estás escribiendo: “Buscar información sobre Ideafoster” o incluso “Visitar Web de Vapor-Lab”

VES RARO?
Si de repente ves borroso pero curiosamente no a todo el mundo y te baila el escenario, felicidades, lo más probable es que tengas una huella dactilar en mitad de un cristal de las gafas. Justo en tu punto de mira. Ya tienes excusa para perder unos valiosísimos segundos. Quítatelas de manera interesante, límpiatelas, vuélvetelas a poner y adelante, continúa con tu aburrimiento.

LOS MIOPES Y LAS PANTALLAS
Dios! Soy la unica que no leo lo que pone en esa pantalla gigante? Por qué nadie se queja de que las letras son diminutas? O la pantalla no lo suficientemente gigante? O las dos cosas? Ejem… olvidaba que yo soy la tercera persona con más edad en toda la sala. Me aguanto y punto.

ROMPIENDO EL SILENCIO
Siempre, siempre, tus tripas tendrán la última palabra y comenzarán a sonar cuando el conferenciante haga una de esas pausas para beber agua o para examinar al público. No te esfuerces en fingir un ataque de tos, los ruiditos internos suenan con eco y el auditorio donde te encuentras tiene una acústica fenomenal.

FOTOS
Puedes hacer fotos, claro. Pero para qué las haces? No se las enseñarás a nadie, no son las vacaciones en Acapulco, lo haces con la intención de subirlas a Twitter con algún Hashtag interesante que te haga ganar seguidores a docenas. Lo intentas, buscas la palabra clave, la encuentras, le das a Twittear y… mierda, estás en un punto donde lo único que te llega es el olor de café cuando abren la puerta. No hay cobertura! Tu única oportunidad de conseguir la gloria mundial se ha esfumado.

PRÁCTICAS DE RIESGO
Claro que se corren riesgos en esos sitios.
►Estás intentando Twittear (sin éxito, como he explicado) y ese señor que habla en el escenario se ha despedido. Tú suelta el teléfono de golpe, a lo loco para aplaudir, a saber dónde terminará cayendo.
►Llegas tarde a la segunda parte y quieres sentarte en el mismo sitio? Enhorabuena! Ya has conseguido la fama que ambicionabas! Camina entre las rodillas de ocho perfectos desconocidos y el respaldo de otras tantas butacas sin caerte, sin perder tu compostura y sin sentir las miradas en tu cogote (o en tu culo)
►Tomar notas sobre las páginas web que te aconsejan, copiar literalmente una cita para que te acompañe en tu vida o hacer la lista de la compra mientre finges interés, es imposible sin acabar con tortícolis, o tendinitis. Dónde apoyas el papel para hacer una letra lo suficientemente legible? Cruza las piernas y escribe en el muslo. O junta las piernas como una princesita y escribe encima de ambas. Ah! No puedes? Mira por dónde…

PALABREJAS QUE FINJO ENTENDER
Coworking, SEO, AdWords, StartUp, Implantación, Emprendedor, Manegement
Dónde está el corrector ortográfico del bolígrafo?
Un momento! No tan deprisa! Cowor… qué? Me dejas copiar de tus apuntes?

EMPATIZAR
Cierra las charlas una chica encantadorísima, jovencísima, inteligentísima, guapísima… pero más nerviosa que un flan (flanes nerviosos, interesante…). No paraba de caminar arriba y abajo, tenía la voz quebrada, hiperventilaba y movía las manos constantemente. Empaticé tanto con ella, por mi miedo escénico, que la que se mareó fui yo. Me entró el pánico y empecé a comer de manera compulsiva el bocadillo que me había preparado en casa y no me comí en la hora del café. Eso sí, mis tripas dejaron de sonar.